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Hay vestidos de novia que han cambiado el rumbo de la moda nupcial, como el de la reina Victoria, responsable de popularizar el blanco en el siglo XIX. Pero no todos los looks que han hecho historia lo han logrado desde la tradición: algunas royals prefirieron salirse del guion y usar su boda como una declaración de estilo, sorprendiendo con elecciones que rompieron los convencionalismos.
Desde un vestido demasiado corto para una princesa, hasta una apuesta minimalista para una ceremonia que rompía siglos de tradición, pasando por el color más inusual para darse el ‘sí, quiero’ en un enlace real o el que ha sido durante 70 años el vestido más replicado por las novias. Recordamos los vestidos de novia de siete royalsque, cada uno a su manera, marcaron un antes y un después.
Estefanía de Mónaco, una elección rebelde
«Confieso que he tenido una trayectoria no habitual para una princesa», admitía la propia Estefanía hace años durante una entrevista con ¡HOLA! Y es cierto, teniendo en cuenta su etapa como modelo y cantante, dos ámbitos nada habituales para una aristócrata.
La hija de Grace Kelly y Rainiero III ha vivido también relaciones amorosas tan poco convencionales como ella. Una fue su romance con Daniel Ducruet, que comenzó de manera secreta, siendo este su guardaespaldas, hasta que en 1991 se descubrió. Cuatro años después y con dos hijos en común, se casaron en julio de 1995, durante una ceremonia civil muy discreta con cerca de 40 invitados.
Al padre de Estefanía de Mónaco le había costado permitir tanto la relación de ambos como la ceremonia. Y tal vez por ello, la princesa quiso rebelarse contra las normas, luciendo el día de su boda el que es considerado, hasta la fecha, el look nupcial más corto para una ceremonia con tintes aristocráticos como esta. Se trataba de un diseño por encima de la rodilla, confeccionado en gasa de encaje floral, con mangas largas, escote en forma de corazón y una pequeña cola posterior, de cuya firma no trascendieron detalles.
Grace Kelly lleva 70 años inspirando a las novias
No hay duda de que las mujeres Grimaldi han impactado con sus elecciones nupciales de una manera u otra. Y es que antes de Estefanía, fue su madre, la actriz Grace Kelly, quien hizo historia con su propio vestido de boda.
La estrella de Hollywood se dio el ‘sí, quiero’ el 19 de abril de 1956 con el príncipe Rainiero III en una ceremonia televisada que vieron más de 30 millones de espectadores, hace exactamente siete décadas y tras haberse oficiado antes una ceremonia civil. Su vestido de novia fue un regalo de los históricos estudios de cine y televisión Metro-Goldwyn-Mayer. Diseñado por la figurinista Helen Rose, estaba confeccionado en tafetán de seda, tul, encaje de Bruselas —que databa del siglo XIX y fue restaurado especialmente para la ocasión— y cientos de perlas bordadas a mano.


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