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La «Princesa del Pop» se declaró culpable de conducción temeraria ante un tribunal de California y deberá cumplir tratamiento psicológico semanal como parte del acuerdo judicial. La cantante de 44 años ingresó voluntariamente a un centro de rehabilitación semanas antes del fallo.
El caso judicial de Britney Spears llegó a su punto final el 4 de mayo ante un tribunal del condado de Ventura, California. Su abogado, Michael A. Goldstein, aceptó en nombre de la artista un cargo menor conocido como «wet reckless», una figura que implica conducción temeraria con presencia de alcohol, luego de que el cargo original de DUI fuera retirado por la fiscalía. El comisionado Matthew Nemerson la sentenció a 12 meses de libertad condicional, un día de cárcel descontado del tiempo ya cumplido tras su detención, y una multa de 571 dólares. Como condición del acuerdo, Spears deberá asistir a consultas semanales con un psicólogo y dos citas mensuales con un psiquiatra, además de completar un curso de educación sobre alcohol de tres meses. Todo comenzó la madrugada del 4 de marzo, cuando la Patrulla de Carreteras de California atendió una denuncia por un BMW negro que circulaba a exceso de velocidad de manera errática en la autopista 101. Britney Spears había ingresado voluntariamente a rehabilitación poco antes de la audiencia judicial. Recientemente, la artista reapareció en redes sociales con un mensaje reflexivo sobre la sanación y el autocuidado.

